Las microalgas
son microorganismos unicelulares que contienen clorofila, se considera que
existen más de 100 000 especies y son considerados uno de los organismos más
antiguos del planeta.
En los últimos
años, los desarrollos tecnológicos para la producción masiva de microalgas han
sido significativos en todo el mundo. Aunque su utilización como fuente de
proteínas es actualmente muy controvertida debido a los elevados costos de
producción de la biomasa microalgal le impiden competir con los alimentos
tradicionales. Pueden ser utilizadas en otras aplicaciones como
biofertilizantes, en la purificación de aguas residuales, como acondicionadores
de suelo y como alimento en acuicultura. También se ha dado a conocer el potencial de las microalgas para la
producción de gran variedad de sustancias, algunas de ellas de elevado precio,
como ácidos grasos, pigmentos, vitaminas, antibióticos, productos farmacéuticos
y otros productos químicos de interés, así como hidrógeno, hidrocarburos y
otros combustibles biológicos.
Aproximadamente el 90% del peso seco
de una microalga está formado por proteínas, lípidos y carbohidratos. Los ácidos nucleicos y las cenizas constituyen proporciones menores
del peso seco microalgal.
Son muy pocos los productos en
nuestro mercado que cumplen con las características de ser beneficiosos para
los consumidores con carencias fisiológicas y nutricionales especiales, y los
existentes lo son gracias a que se le ha añadido una sustancia específica,
cuyos efectos favorables han sido científicamente probados.
Pero en el caso particular de las microalgas, éstas podrían llegar a constituir
un alimento funcional por si mismo; es decir, no sería necesario enriquecerlas.
Por otro lado, también podrían ser utilizadas para fortalecer otros alimentos.