El consumo y producción del
manjar blanco se inicia hace varios ciclo atrás, hasta es mencionado en la
famosa novela “don Quijote de la Mancha” en el que el Quijote come manjar
blanco en su paso por Barcelona, el cual era muy diferente al que conocemos,
pero muy parecido al ají de gallina que conocemos actualmente.
Según la norma técnica peruana, el
manjar blanco es un producto obtenido por concentración de la leche, el cual
tiene una apariencia cremosa o pastosa, de un color que varía entre crema y
castaño acaramelado.
Su producción se realiza
mayormente en Perú, Bolivia y Chile. Si nos concentramos en Perú su producción
de manjar blanco bordea las 450 toneladas mensuales; siendo Huaraz, Cajamarca,
Lambayeque, Chincha e Ica las principales ciudades productoras de manjar
blanco, cada una con variaciones características de su ciudad. Siendo Cajamarca
el departamento más representativo en producción de manjar blanco y también el
que tiene la mayor demanda, aproximadamente el 15% de su producción de leche se
utiliza en la elaboración de manjar blanco.
