A principios de los años 70 en los estados unidos, cuando se vivía la
guerra fría.
“En un clima de fuerte
militarización, desconfianza y competencia que imponía la Guerra Fría, fue
consolidándose un argumento que relacionaba la pobreza de una nación y su falta
de oportunidades para alcanzar niveles aceptables de desarrollo con sus altos
índices demográficos, reactualizando una vieja querella generada por las tesis
malthusianas a fines del siglo XVIII.”.[1]
Erhlich (profesor de biología) y holdren trataban de calcular el
impacto de los humanos en el ambiente. Uno de los métodos que propusieron se denominó,
la ecuación IPAT.
Impacto = población x abundancia x tecnología
La cual decía que el impacto ambiental, en términos de recursos o de generación
de residuos, era el producto de la población (tamaño), la afluencia de la
población (nivel de consumo de la población, consumo medio por persona;
habitualmente el PIB per capita, el cual se encuentra relacionado con el
consumo) y la tecnología (Procesos usados para obtener recursos y
transformarlos en bienes y residuos)
Si analizamos un
poco la ecuación de IPAT presume que cada persona
representa a un consumidor
de bienes y servicios económicos
El término afluencia representa a los bienes y servicios que pueden ser consumidos por
persona el término tecnología
representa los contaminantes emitidos por bien o servicio consumido.
“Un razonamiento
mínimo que surge de la ecuación IPAT
es que los países con grandes poblaciones, como
China e India que juntos comprometen más de un tercio de la población
mundial son los países con un mayor impacto negativo”.[2]
“Los países desarrollados tienen cinco
veces la huella ecológica respecto
a los países en vías de desarrollo”.[3]
El crecimiento demográfico ha ido de
forma exponencial. En 2000, la población mundial era de 6000 millones de
personas aproximadamente, las tasas de crecimiento demográfico han caído en
gran medida por lo efectos de la epidemia del SIDA, en muchas parte de áfrica y
en escala creciente en Asia, la mitad de los adolescentes son VIH positivos.
Para el año 2050 se estima una población global de 8000 a 11000 millones de
habitantes.
El 20% de la población es la más rica
del mundo, ellos consumen alrededor del 80% de los recursos mundiales. Esto
deja un 20% para los restantes 80% de la población mundial. Por lo tanto lo
ricos consumen, en promedio, 16 veces más recursos que una persona normal.
La forma que a simple vista es la más
fácil para reducir el impacto sería cambiar los valores de la población, la
abundancia y la tecnología, de forma que el impacto baje, lo cual en algunos casos implicaría
consideraciones éticas serias. Si
con concentramos en la población, la solución sería reducir la tasa de
natalidad, pero no se puede manipular los derechos reproductivos de las
personas o decidir terminar con la
vida de la gente.
Si vemos la tecnología hasta cierto
punto se podría limitar o regular, pero eso quitaría la oportunidad de
desarrollar nuevos productos y servicios lo cual retrasaría el desarrollo de
los países.
Hay criticas que van en contra de este
modelo que dicen que no es demógrafo, que no tiene rigor conceptual ni metodológico;
también que tiende a ignorar condiciones políticas y socioeconómicas, ni su
relación con el hambre que es un necesidad que prima en el mundo,
Una de las soluciones podría ser que los más ricos disminuyan su
nivel de consumo (abundancia), los pobres reducir su población, y los antiguos
países comunistas mejorar su tecnología. Esa sería una solución casi ideal por
lo tanto muy poco probable de que suceda, ya que los ricos por ejemplo es muy
difícil que bajen su nivel de consumo.
[1] Felitti, Karina. La
"explosión demográfica" y la planificación familiar a debate.
Instituciones, discusiones y propuestas del centro y la periferia. Buenos
aires: articulo, 2008.
[2] y [3] Anónimo. Desarrollo Sostenible - Impacto Humano: La
ecuación IPAT. EEUU: video, 2013
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